Proceso de construcción de los planes de manejo de los manglares del Golfo de Tribugá

La importancia de elaborar los planes de manejo de los manglares del Golfo de Tribugá surge de la necesidad de controlar los niveles de extracción de los recursos naturales que se encuentran en ellos, buscando un equilibrio entre la conservación y el uso tradicional que se le ha dado a estos ecosistemas.

Existen una serie de orientaciones para la protección y uso sostenible de los manglares como ecosistema clave, desde el punto de vista nacional. En este sentido, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial formuló en 2002 el Programa nacional de uso sostenible, manejo y conservación de los ecosistemas de manglar, y estableció la obligación de realizar la zonificación y los planes de manejo de todos los manglares del país.

Esto se ve reflejado localmente en el Plan de etnodesarrollo: visión de vida de las comunidades negras del golfo de Tribugá, 2007–2020, en el cual las comunidades resaltan la necesidad e importancia de realizar un ordenamiento de su territorio (tanto de las zonas tituladas, como de las que no lo están), a través de la formulación e implementación de planes especiales de manejo y conservación del territorio.

En el año 2009, se finalizó la caracterización y zonificación de los manglares del Golfo de Tribugá, en un convenio de cooperación entre el Consejo Comunitario General Los Riscales y el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.

Este año, a partir de este ejercicio, el Consejo le dio continuidad al proceso con el apoyo de la Fundación MarViva, WWF, CI y Codechocó, en busca de validar y ajustar la zonificación de uso planteada, y estableciendo los lineamientos para cada una de las zonas de manejo (preservación, recuperación y uso sostenible). Esto se ha trabajado a través de talleres con los usuarios del manglar en cada comunidad (Panguí, Jurubirá, Tribugá y Nuquí), realizados en junio, y entre septiembre y octubre, del presente año.

En los talleres de junio se hizo especial énfasis en la revisión de la zonificación de uso planteada anteriormente, y se realizaron los ajustes pertinentes de acuerdo con las intervenciones de los asistentes; también se plantearon preliminarmente algunos lineamientos o reglamentos de uso para cada zona.

A su vez, en los talleres de septiembre y octubre se verificó nuevamente que la zonificación planteada respondiera a las necesidades y visiones de cada comunidad, y en algunos casos se hizo un nuevo ajuste. Luego, se trabajaron de manera más detallada los lineamientos de manejo planteados preliminarmente en los talleres anteriores, y algunas estrategias de implementación, incluyendo ideas preliminares de alternativas productivas.

El próximo paso será realizar una visita de campo en noviembre, que permita validar los lineamientos de manejo planteados con información de primera mano, establecer un programa de monitoreo para los planes de manejo y definir la línea base del estado de los principales recursos del manglar, así como de los aspectos socio-económicos asociados con este ecosistema.

Con todos estos insumos se pretende contar con los planes de manejo preliminares en 2011, los cuales se divulgarán en la zona para lograr una validación social antes de iniciar su implementación y seguimiento.

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  1. Cristian Serrano ()

    Es muy acertado incluir a la comunidad en cada uno de estos procesos, que ella misma evidencie cuáles son sus necesidad y sus percepciones frente al uso de los manglares, a su vez este tipo de dinámicas construyen un sentido de apropiación de la comunidad quien será la que principalmente vele por el bien estar de sus los manglares que se encuentran en su territorio.

    Posted December 15, 2010 at 8:09 pm | Permalink137